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Un Día de Honor (1968)
International Boundary and Water Commission
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1968 |
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  • Map
  • Highlights
    President John F. Kennedy and Foreign Minister of Mexico Manuel Tellos
    U.S. Section Commissioner Joseph F. Friedken and Director General Comisionado Mexicano David Herrera Jordán
    Mexican President Gustavo Díaz Ordaz, President Lyndon B. Johnson, and Lady Bird Johnson
    Mexican President Gustavo Díaz Ordaz and President Lyndon B. Johnson
  • Transcript (Spanish)
    NARRADOR: Al principio llegaron a pie en busca de nuevos caminos hacia el norte. Cabeza de Vaca y Fray Padilla, Juan de Oñate y Fray Garcìa, que fundaban nuevas misiones en su viaje hacia el norte por los yermos.
    Después de los misioneros llegaron los gambusinos a estas montañas en busca de minerales, de oro y plata.
    Desde Durango y Guanajuato, desde Querétaro y Zacatecas, viajaban hacia el norte y pronto los siguieron las caravanas atraÌdas por un desfiladero natural en las montañas.
    Y pronto los siguieron las caravanas atraídas por un desfiladero natural en las montañas. Desde Kansas por el Camino Bottomfield, desde la ciudad de México por El Camino Real, todos convergían en el Paso del Norte sobre el Río Bravo. 
    Aquí había llegado el ocaso de un pasado distante, pero el mañana traerá la aurora de un día memorable; un día de esperanzas, un día de dignidad, un día de justicia y un día de honor. 
    A raíz de la fundación de las primeras misiones en 1659 en las orillas del Río Bravo, llegaron los colonos para construir sus casas y el Paso del Norte se convirtió rápidamente en un importante centro comercial. 
    En las orillas del sur del Río Bravo crecía y prosperaba Ciudad Juárez. Hacia el norte, al otro lado del río, también crecía y prosperaba la ciudad de El Paso. Hoy día los antiguos caminos de las caravanas son carreteras modernas y Ciudad Juárez sigue creciendo como un importante centro de transporte entre el norte y el sur.
    Al crecer la ciudad, se han construido nuevas casas para reemplazar las viejas. Se han hecho nuevas escuelas para la educación de la gente joven. Se han abierto nuevos mercados y almacenes para satisfacer las necesidades de los habitantes. 
    Atravesando el río hacia el norte otra gran ciudad, El Paso, ha crecido al mismo tiempo. 
    Como Ciudad Juárez, El Paso es un bullicioso centro de transporte. después de tres siglos, el Paso del Norte sigue siendo la encrucijada entre el norte y el sur, el oriente y el occidente. 
    Tanto México como los Estados Unidos han sido guiados por hombres cuya grandeza merecía un lugar destacado en la historia: Benito Juárez y Abraham Lincoln. Lincoln exhortó a su paÌs a hacer todo para lograr una paz justa y duradera, mientras que Juárez nos recordaba que el respeto al derecho ajeno es la paz. Cien años después, estos dos pensamientos habrían de conducir a México y los Estados Unidos hacia el arreglo del problema del Chamiza. 
    En 1848, México y los Estados Unidos habían acordado que la línea divisoria en el río fronterizo entre los dos países se entenderÌa siguiendo la mitad del canal más profundo del Río Bravo, pero caprichosamente el río a través de los años cambió gradualmente de cauce hacia el sur. Por no estar seguros de que esta línea permanecería estacionaria en el punto fichado en 1852, se firmó un nuevo tratado en 1884. Este tratado estipulaba que el centro del canal normal del Río Bravo continuaría siendo la línea internacional si los cambios en el cauce del río eran el resultado de una lenta y gradual erosión y no de una acción violenta. 
    El río fluye tranquilamente hoy dÌa, pero hace 100 años sucesivas crecientes, principiando con la de 1864, inundaron el valle al desbordarse el rÌo.  En cada ocasión, al retroceder el agua, el rÌo cambiaba de cauce hacia el sur y como resultado el area del Chamizal quedó situada al norte del rÌo. surgió entonces un interrogante: Fue esto el resultado de una erosión lenta y gradual o fue el resultado de un cambio violento que no hubiera alterado la frontera antigua? A pesar de que el caso fue sometido a un laudo internacional en 1911 y fallado a favor de México y no obstante los enormes esfuerzos de ambos gobiernos, no se podÌa llegar a la solución de esta controversia. 
    No fue sino hasta 1962 cuando el Presidente Adolfo López Mateos invitó al Presidente John F. Kennedy a visitar México que ambos mandatarios dieron instrucciones respectivamente al Secretario de Relaciones Exteriores de México, Manuel Tello, y al Embajador Thomas Mann, para que estudiaran el problema y recomendaran una completa solución. 
    Durante las negociaciones que siguieron a esta disposición, la comisión Internacional de Límites y Aguas desempeñaría un papel muy importante. Durante más de 100 años, esta comisión ha trabajado con un espíritu de armonía y de cooperación pacífica para resolver muchas divergencias fronterizas entre México y Estados Unidos. Ahora nuevamente el comisionado David Herrera Jordán, de México, y el comisionado Joseph F. Friedken, de Estados Unidos, acudieron a la mesa de conferencias decididos a lograr un arreglo justo y duradero. Después de meses de estudio y planeación, los dos comisionados llegaron a un acuerdo sobre los planos y obras de ingeniería, previa autorización de sus respectivos gobiernos, para la relocalización del Río Bravo. 
    Este entendimiento constituyó una parte importante de la convención del Chamizal, cuyo acuerdo fue firmado por el Ministro Tello y el Embajador Mann en 1963 y más tarde ratificado por los presidentes de ambos países. Ante todo el mundo el Chamizal es un símbolo de que los más enojosos problemas se pueden resolver con los instrumentos de la paz tal como lo indicara en su inmortal apotegma Don Benito Juárez. El tratado del Chamizal estipula que un total de 177 hectáreas fueran regresadas a México y que se cavase un nuevo canal para el Río Bravo que siga la línea divisoria acordada. 
    Este canal será revestido de concreto para que el río no vuelva a cambiar de cauce en el futuro. Un grupo de empleados, ingenieros y dibujantes de ambos países se unieron para preparar los muchos planos necesarios para el traslado correcto del ·rea del Chamizal. Este fue un esfuerzo titánico planeado y ejecutado en conjunto por México y los Estados Unidos. Su costo serÌa cubierto en partes iguales por ambos países.
    Los puentes darían nuevas entradas a El Paso y a Ciudad Juárez y serían una gran mejora en comparación con los puentes viejos, angostos y apestados, y con los embotellamientos en ambos lados del río. En el territorio de la llamada Isla de Córdoba se diseñó una nueva e impresionante entrada a ambos países para facilitar el tránsito entre las dos ciudades fronterizas. Cuando el trabajo se termine el nuevo cauce del Río Bravo quedará a lo largo de esta línea que formará la nueva frontera internacional. 
    Para conmemorar la devolución del Chamizal, México ha levantado un hermoso monumento que ha convertido el área de la Isla de Córdoba que fuera árida y desolada en un magnífico parque. No obstante que el Chamizal es un trozo de tierra, el principio de su devolución es grandioso. Aquí en la frontera, dos naciones libres han resuelto sus diferencias con honor, dignidad y justicia. 
    Y así, el Tratado del Chamizal señala el final de más de un siglo de historia y con la alborada nace una era de confianza mutua y buena voluntad entre dos grandes naciones hechas vecinas por la geografía. Antes de la transferencia formal del Chamizal, el presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, llegó a Washington a visitar a su buen amigo y vecino, el Presidente Lyndon B. Johnson.
    PRESIDENTE JOHNSON: Nuestro éxito como amigos y vecinos descansa en el respeto por los derechos de cada uno. Nuestras relaciones son hoy más estrechas que nunca en la historia de nuestras dos repúblicas. Le doy la bienvenida a Washington, señor Presidente, como mi propio amigo y como amigo del pueblo norteamericano. Quiero que se sienta usted aquí como en su casa como yo me sentí en la suya. 
    PRESIDENTE ORDAZ: La solución de viejos y nuevos problemas, la construcción de importantes obras de beneficio público en común, el auxilio solidario en casos de peligro, han sido pruebas a las que la amistad México-Norteamericana ha estado sometida en los últimos días y de la que creo muy sinceramente que ha salido muy airosa. Hago votos muy fervientes para que entre nuestras dos naciones emprendamos y continuemos con firmeza una múltiple acción con la seguridad de que tenemos un campo muy amplio para poder demostrarnos mutuamente nuestra solidaridad y nuestra amistad. 
    NARRADOR: En reconocimiento de las estrechas relaciones existentes entre los Estados Unidos y México, el Presidente Díaz Ordaz fue invitado a hablar ante una sesión especial conjunta del congreso estadounidense. 
    PRESIDENTE ORDAZ: Vecinos por la geografía, no ha sido fácil el camino para llegar a esta amistad que hoy nos une. No siempre han coincidido ni coinciden nuestros puntos de vista, pero hemos aprendido a respetarlos. Hagamos cuanto sea necesario para vivir escuchando la voz profunda de nuestros pueblos, para obedecerlos y servirlos, que es esencia de la democracia, cuidando celosamente y acrecentando las libertades de todos los hombres, luchando por realizar la justicia social, persiguiendo infatigables el ideal de ser cada día mejores. Y en el cumplimiento de esta gran misión pongamos siempre bondad, que es el más noble de los sentimientos.
    Hay días en que un rayo de luz penetra la oscuridad e ilumina la más onda y cara esperanza del hombre. Este es un día así. El 28 de octubre de 1967: los presidentes de los Estados Unidos y de México viajan juntos al histórico Paso del Norte. Su propósito: hacer el traspaso formal de la región del Chamizal a México. 
    En uno de los nuevos puentes que unen a El Paso y Ciudad Juarez, los dos presidentes se detienen a ponerle su nuevo nombre y a dedicarlo como un conmemorativo de los colonizadores de esta región. En adelante, este puente será conocido como "Puente del Paso del Norte". 
    Ante el monumento que el pueblo de México ha erigido como símbolo de buena voluntad entre dos naciones vecinas, los dos presidentes participan en las ceremonias que señalan el fin de una vieja disputa. 
    PRESIDENTE JOHNSON: Por casi un siglo, la palabra Chamizal significaba disputa y desacuerdo entre Estados Unidos y México. Que este monumento y este lugar sean testimonio para el mundo de lo que dos naciones pueden realizar cuando trabajan de común acuerdo. En numerosas ocasiones, el mundo ha presenciado el cambio por la fuerza de fronteras objeto de disputa. El Chamizal, en cambio, se destaca como un ejemplo deslumbrante de la forma en que tales cuestiones debieran ser resueltas. 
    PRESIDENTE ORDAZ: México y los Estados Unidos saben que pueden discutir franca y serenamente sus problemas para hallarles arreglo dentro de la equidad y la justicia, y que la verdad no ofende a nadie, pero sÌ es elemento indispensable para poder llegar a soluciones justas. Saben también que todo conflicto internacional, sea cual sea su magnitud, puede tener solución cuando las partes en pugna se sientan a la mesa de las discusiones razonadas y razonables. 
    NARRADOR: Para finalizar las ceremonias, los dos presidentes firman los documentos que traspasan oficialmente la región del Chamizal a México. 
    El nuevo Puente del Este es dedicado por las primeras damas de México y de los Estados Unidos, quienes lo bautizan como "Puente de las Américas" como recordatorio de que las dos ciudades se yerguen sobre una ruta principal de viaje y de comercio entre las dos naciones. 
    El sol se pone de nuevo en la historia; 28 de octubre de 1967, un día de esperanza, un día de dignidad, un día de justicia y un día de honor, porque aquí en la frontera dos naciones libres y en crecimiento constante han resuelto por fin un viejo conflicto que amenazaba dividirlas. El Chamizal ha vuelto a ser posesión de México. 
  • Transcript (English)
    NARRATOR: At the beginning, they arrived on foot in search of new roads to the north. Cabeza de Vaca and Fray Padilla, Juan de Oñate and Fray Garcia, who founded new missions on their journey to the north through the wasteland.
    After the missionaries, miners came to the mountains in pursuit of minerals: gold and silver.
    From Durango and Guanajuato, from Querétaro and Zacatecas, they traveled to the north. 
     Soon followed caravans attracted by a natural gorge in the mountains. From Kansas through the Bottomfield Trail, from Mexico City through El Camino Real, they all converged in El Paso of the North over the Rio Grande.
    Here had arrived the sunset of a distant past, but the morning would bring the dawn of a memorable day; a day of hope, a day of dignity, and a day of honor.
    In the wake of the foundation of the first missions in 1657 on the banks of the Rio Grande, the colonists arrived to construct their houses and el Paso del Norte quickly became an important center of commerce.
    On the southern banks of the Rio Grande the city Juarez grew and prospered. To the north, tho other side of the river, the city of El Paso also grew and prospered. These days, the old trails of the caravans are modern roads and Juarez City continues growing as an important transportation center between the north and the south. 
    With the growth of the city, new houses are built to replace the old. New schools have been established for the education of the youth. New markets and stores have been opened to accommodate the needs of the inhabitants.
    Across the river to the north, another great city, El Paso, has been growing at the same time.
    Like Juarez City, El Paso is a bustling transportation center. After three centuries, el Paso del Norte continues to be the crossroads of the between  the north, the south, the east, and the west.
    Much like the United States, Mexico has been guided by men whose greatness deserve a distinguished place in history: Benito Juarez and Abraham Lincoln. Lincoln exhorted his country to do everything to reach a just and lasting peace, while Juarez reminded us that respecting rights of others is peace. One hundred years later, those two thoughts would drive the U.S.A. and Mexico to the solution of the Chamiza problem.
    In 1848, Mexico and the United States had agreed that the dividing line on the river between the two nations would be understood as the middle of the deepest canal of the Rio Bravo, but over the years the river capriciously and gradually changed course to the south. Unsure if this border would remain at the point they signed on in 1852, they signed a new treaty in 1884. This treaty stipulated that the center of the normal canal of the Rio Bravo would continue to be the international line if the changes in course of the river were the result of slow and gradual erosion and not a violent action.
    These days the river flows tranquilly, but one hundred years ago, starting with 1864, it flooded the valley when the river overflowed. Each time, as the water receded, the river changed course to the south and as a result the area of Chamizal stayed located north of the river. Subsequently, an investigation was brought up: Was this a result of slow and gradual erosion, or was it the result of a violent change that had not altered the old border? Although the case was submitted to international judgement and was ruled in Mexico's favor in 1911 and despite enormous efforts by the two governments, they couldn't come to the solution to this controversy.
     It wasn't until 1962 when President Aldolfo Lopez Mateos invited President John F. Kennedy to visit Mexico that both leaders gave instructions to Secretary of Foreign Affairs of Mexico Manuel Tello and Ambassador Thomas Mann, respectively, to study the problem and recommend a complete solution.
    During the negotiations that followed this arrangement, the International Boundary and Water Commission would play a very important role. For more than one hundred years, this Commission has worked with a spirit of harmony and peaceful cooperation to resolve many border disputes between Mexico and the United States. Now once again the commissioner David Herrera Jordan of Mexico and commissioner Joseph F. Friedken of the United States, turned to the conference table to achieve a just and lasting solution. After months of research and planning, the two commissioners came to an agreement on the plans and engineering works, with prior authorization from their respective governments, for the relocation of the Rio Bravo.
    This understanding made up an important part of the Chamizal Convention, whose agreement was signed by Minister Tello and Ambassador Mann in 1963 and later ratified by the presidents of both countries. Before the whole world Chamizal is a symbol that the most angering problems can be solved with the instruments of peace like indicated in the immortal apothegm of Don Benito Juarez. The Chamizal treaty stipulates that a total of 177 hectares will be returned to Mexico and that a new canal following the the agreed upon line would be dug in the Rio Bravo.
    This canal would be coated in concrete so that the river would no longer change course in the future. A group of workers, engineers, and draftsmen from both countries united to prepare the many plans necessary for the correct transfer of the area of  Chamizal. This was a titanic force to plan and execute for Mexico and the United States. Its cost would be covered in equal parts by both countries.
    The bridges would give new entrances to El Paso and Juarez City and would be a huge improvement in comparisons with the old bridges, that reeked and were narrow, with the traffic jams on both sides of the river. In the territory called Island of Cordoba a new and impressive entrance to both countries to facilitate transit between the border cities was designed. When the work is finished, the new channel of the Rio Bravo will form the new international border
    To commemorate the return of Chamizal, Mexico erected a darling monument that transformed the area of the Island of Cordoba from arid and desolate into a magnificent park. Though Chamizal is just a piece of land, the principle of its return is grandiose. Here at the border, two free nations have resolved their differences with honor, dignity, and justice.
    And so, the treaty of Chamizal saw the end of more than a century of history and with the dawn came the birth of an era of mutual trust and goodwill between two great nations made neighbors by geography. Before the formal transfer of Chamizal, the president of Mexico, Gustavo Diaz Ordaz, arrived in Washington to visit his good friend and neighbor, President Lyndon B. Johnson.
    PRESIDENT JOHNSON: Our success as friends and neighbors rests on respect for each other's rights. Our relations today are closer than they have ever been in the history of our two republics. So I welcome you to Washington, Mr. President, as my own friend and as a friend of all the North American people. I want you to feel at home in my house, as I do in yours.
    PRESIDENT ORDAZ: The solution of new and old problems, the construction of public works in common, the response of solidarity in the case of danger have all in the past days tested the state of the relationship between our two countries, to what I believe is a successful end. I fervently vow that between our two nations we will undertake and continue firm action with the security that we have ample field to demonstrate our solidarity and friendship.
    NARRATOR: In recognition of the close relationship between the United States and Mexico, President Diaz Ordaz was invited to speak before a special joint session of U.S. Congress.
    PRESIDENT ORDAZ: Neighbors by geography, the road to today's uniting friendship has not been easy. Our points of view have not always coincided, but we have learned to respect them. Let us do what is necessary to live listening to the profound voice of our peoples, to obey and serve them, which is the essence of democracy, zealously guarding and expanding the liberties of all men, fighting for the realization of social justice, tirelessly pursuing the ideal of improving every day. And in the achievement of this grand mission, we put forever goodness, which is the most noble of the sentiments.
    NARRATOR: There are days in which a ray of light penetrates the darkness and illuminates the face of man. This is such a day. The 28 of October, 1967: the presidents of the United States and of Mexico travel together to historic el Paso del Norte. Their proposition: make a formal transfer of the Chamizal region to Mexico.
    On one of the new bridges that unite El Paso and Juarez City, the two presidents stop to rename the bridge and dedicate it as a commemoration to the colonizers of this region. From now forward, this bridge would be known as "Bridge of Paso del Norte."
    In front of the monument that the people of Mexico erected as a symbol of good will between the two neighboring nations, the two presidents participate in the ceremonies that show the end of an old dispute.
    PRESIDENT JOHNSON: For almost a century, the word Chamizal meant conflict and disagreement between the United States and Mexico. May this monument and this place be testimony to the world of what two nations can do when they work together in common goal. In numerous occasions, the world has witnessed change by the force of border dispute. Chamizal, for a change, stands out as a dazzling example of the way such issues should be solved.